Prensa

Ficciones Lesbianas: activismo de la calle y activismo académico.

Por Juliana Corbelli
11 de marzo de 2017
Presentar un libro de ensayos es un hecho generoso: se arroja a otros y al mundo un objeto trazado por una sensibilidad de lectura de estilo literario, un mapa subjetivo, un estudio de años, papers, congresos, debates. Se develan las fichas, se presenta una biblioteca y se desarman los registros. Además se distribuye la cartografía abierta y muy personal como si se ingresara a un nuevo hogar o si integráramos una nueva familia de escritoras, aquí, ficciones lesbianas y afectos de la cultura argentina.
Este jueves se presentó en La Tribu (Lambaré 873) el libro de Laura Arnés Ficciones Lesbianas, la escritora y periodista del suplemento “Soy” de Página / 12 e investigadora del Conicet que vivió una noche de horror -como tantas otras mujeres- en una comisaría de Parque Patricios después de la marcha del #8M. Laura había sido detenida en un violento operativo policial, mientras se encontraba cenando con su grupo de amigas en una pizzería de la calle Perú y fue liberada por la mañana de ayer. Después de la conferencia de prensa por la represión que el grupo diera en el Centro de estudios Legales y Sociales en el CELS (disponible en la página en Facebook), Laura no dudó en presentar su libro y, desde el amor, una acción de afirmación bien presente en el activismo LGTBI, poner el cuerpo y presentar su recorrido.
Laura Arnés fue al encuentro con la tribu, con su familia elegida, sus compañeras del instituto de Género de la UBA, sus colegas, sus presentadoras las escritoras Vanesa Guerra y Virginia Cano, y junto a la editora de Madreselva -el sello que la difunde-, María Luisa Peralta. Estuvieron presentes Leandra, a cargo de las visuales y el arte de tapa y amigxs que se acercaron a acompañarla, entre ellas Dora Barrancos, la reconocida historiadora y socióloga feminista y Florencia Abbate, periodista y escritora, de NiunaMenos.
María Luisa Peralta, una de sus editoras, al abrir la mesa, le agradeció a Laura el hecho de querer estar ahí, “después de la noche espantosa que pasó”, exhibiendo el primer número del año de Madreselva y “seguir construyendo resistencias y otros mundos habitables”. Además, contó que su sello creó una colección llamada Orlando, el que contiene material de difusión de la temática “porque es importante hacer circular conocimientos producidos en distintos ámbitos donde hay cruces de la academia, del activismo, y que haya diálogos en distintos espacios”. Y agregó que “este libro presenta el enfoque del activismo con la investigación que la enriquece”.
En segundo lugar, la escritora y académica Virginia Cano (autora de Ética tortillera, del mismo sello) afianzó la importancia de un modo de producir y de pensar la articulación entre la producción literaria y la producción intelectual y la militancia, como eje a rescatar en este libro. Y dijo que sació una avidez tortillera que provocó risa e identificación: “Soy una lesbiana que está muy ávida de ficciones. Una de las experiencias que tenemos las lesbianas es que no sabemos bien dónde están las otras lesbianas. Pero ocurren como bien hace Laura, en esa lectura a contrapelo del lenguaje literario, ficciones que están aquí y tenemos una cartografía”.
En un tercer momento de la noche, la escritora Vanesa Guerra leyó un texto poético filosófico intervenido por anécdotas que la ligan con Laura en un vínculo desde lo afectivo, así contó el día en que le entregó sus Ficciones Lesbianas en la vereda, evidenció su sentido de la libertad y del amor. Frente a esto lo contrapuso al disciplinamiento de los cuerpos y deseos que estamos viviendo. Guerra además recuperó el Estado de excepción del filósofo italiano Giorgo Agamben para hablar de la potencia de las cosas representa en este libro de Arnés.
Y contó: “Me dio en mano Ficciones Lesbianas y me dio también un verbo, transitalo”, me dijo. Frente a la prisa, Laura arroja una idea: “el cuerpo no es una piedra’. Entonces la conversación se relanza a las historias que escriben, a los dispositivos que nos modifican, a los amores que perdimos y a los amores que encontramos”. Guerra cerró con un juego de palabras fonético político: libro-libre, tradición-traición para recalcar la generosidad de la autora en su ingreso por los estudios de la “sexualidad nómade, única y difusa”, anticipándola al futuro de una nueva tradición.
Al finalizar, Laura Arnés en pocas y sentidas palabras agradeció a todxs y lo declaró así: “Anoche me di cuenta de que ustedes son lo más importante. Y así como escribo con pasión y escribo lo que quiero, quiero con mucha pasión. Leo, mi editor, fue el primero que llamó a los abogados y estuvo toda la noche. Me enteré que Nora (Domínguez) también y todas mis amigas. Pensaba en el libro y en si llegaba (risas). Fue muy importante darme cuenta lo importante que es crear familia y crear afectos en los espacios de trabajo porque estamos todo el tiempo. Es mi espacio creativo”. Recalcó además el trabajo con Madreselva y su trabajo personal en la edición y la producción general. La noche terminó entre risas y un cálido y sostenido aplauso.

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